Near the March 20 equinox the cold clear sky over Longyearbyen, Norway, planet Earth held an engaging sight, a total eclipse of the Sun. The New Moon's silhouette at stages just before and after the three minute long total phase seems to sprout glistening diamonds and bright beads in this time lapse composite of the geocentric celestial event. The last and first glimpses of the solar disk with the lunar limb surrounded by the glow of the Sun's inner corona give the impression of a diamond ring in the sky. At the boundaries of totality, sunlight streaming through valleys in the irregular terrain along the Moon's edge, produces an effect known as Baily's Beads, named after English astronomer Francis Baily who championed an explanation for the phenomenon in 1836. This sharp composition also shows off the array of pinkish solar prominences lofted above the edge of the eclipsed Sun.
Cerca del equinoccio de marzo, el cielo frío y despejado sobre Longyearbyen, Noruega, la Tierra mostró un espectáculo atractivo: un eclipse total de Sol. La silueta de la Luna Nueva en los momentos justo antes y después de la fase total de tres minutos parece brotar de brillantes diamantes y perlas luminosas en esta composición de imágenes en tiempo real del evento celeste geocéntrico. La última y primera visión del disco solar, con el borde lunar rodeado por el resplandor de la corona interior del Sol, da la impresión de un anillo de diamantes en el cielo. En los límites de la totalidad, la luz solar que atraviesa las valles en el terreno irregular alrededor del borde de la Luna produce un efecto conocido como perlas de Baily, denominado así por el astrónomo inglés Francis Baily, quien promovió una explicación del fenómeno en 1836. Esta composición nítida también muestra la amplia gama de prominencias solares de color rosado que se elevan por encima del borde del Sol eclipsado.