The above photo, taken as the Apollo 17 astronauts orbited the Moon in 1972, depicts the stark lunar surface around the Eratosthenes and Copernicus craters. Many similar images of a Moon devoid of life are familiar to denizens of the space age. Contrary to this modern perception, life on the Moon was reported in August of 1835 in a series of sensational stories first published by the New York Sun - apparently intended to improve the paper's circulation. These descriptions of lunar life received broad credence and became one of the most spectacular hoaxes in history. Supposedly based on telescopic observations, the stories featured full, lavish accounts of a Moon with oceans and beaches, teeming with plant and animal life and climaxing with the report of sightings of groups of winged, furry, human-like creatures resembling bats! Within a month the hoax had been revealed but the newspaper continued to enjoy an increased readership. Though barren, the Moon remains a popular setting for science fiction stories and extra-terrestrial adventures.

La fotografía anterior, tomada mientras los astronautas del Apollo 17 orbitaban la Luna en 1972, muestra la austera superficie lunar en torno a los cráteres Eratóstenes y Copérnico. Muchas imágenes similares de una Luna desprovista de vida son familiares para los habitantes de la era espacial. En contraposición a esta percepción moderna, en agosto de 1835 se informó sobre la existencia de vida en la Luna en una serie de sensacionales artículos publicados por primera vez en el New York Sun, aparentemente con la intención de aumentar la circulación del periódico. Estas descripciones de vida lunar recibieron amplia credibilidad y se convirtieron en uno de los engaños más espectaculares de la historia. Supuestamente basadas en observaciones telescópicas, las historias presentaban relatos detallados y exuberantes de una Luna con océanos y playas, repleta de flora y fauna, culminando con el informe sobre avistamientos de grupos de criaturas aladas, peludas y de apariencia humana que recordaban a murciélagos. En menos de un mes el engaño fue revelado, pero el periódico continuó disfrutando de un mayor número de lectores. Aunque yerma, la Luna sigue siendo un escenario popular para relatos de ciencia ficción y aventuras extraterrestres.