Cruising past the moons of reigning gas giant Jupiter, Voyager and Galileo have returned tantalizing evidence for a liquid water ocean beneath the surface of Europa. Now researchers are reporting telltale indications that the battered Jovian moon Callisto may also harbor a subsurface ocean. This cutaway view of Callisto shows a whitish 200 kilometer thick band of ice just beneath the moon's surface. The hypothetical ocean - indicated by the underlying light blue stripe - is potentially a salty layer of liquid water up to 10 kilometers thick, while the rest of the interior is seen as a jumble of rock and ice. Why a salty subsurface ocean? Magnetic measurements made during Galileo flybys so far indicate Callisto's magnetic field is variable, analogous to results during Europa passes, and a plausible explanation is that Callisto too has a subsurface liquid layer. If the liquid were salt water it could easily carry electrical currents and produce the changing magnetic field.
Explorando las lunas del gigante gaseoso Júpiter, las sondas Voyager y Galileo han aportado indicios fascinantes sobre la existencia de un océano de agua líquida bajo la superficie de Europa. Ahora, investigadores reportan señales reveladoras de que Calisto, la castigada luna joviana, podría albergar también un océano subterráneo. Esta vista en sección transversal de Calisto muestra una banda blanquecina de hielo de 200 kilómetros de espesor justo por debajo de la superficie lunar. El hipotético océano —indicado por la franja azul claro subyacente— sería potencialmente una capa salina de agua líquida de hasta 10 kilómetros de espesor, mientras que el resto del interior se concibe como una mezcla desordenada de roca y hielo. ¿Por qué un océano subterráneo salino? Las mediciones magnéticas realizadas durante los sobrevuelos del Galileo indican hasta el momento que el campo magnético de Calisto es variable, de manera análoga a los resultados obtenidos durante los pasos por Europa; una explicación plausible es que Calisto también posea una capa líquida subsuperficial. Si ese líquido fuera agua salada, podría conducir fácilmente corrientes eléctricas y generar el campo magnético cambiante observado.