The Compton Gamma Ray Observatory (CGRO) was the most massive instrument ever launched by a NASA Space Shuttle in 1991 and continues to revolutionize gamma-ray astronomy. Before Compton loses more stabilizing gyroscopes, NASA is considering firing onboard rockets to bring it on a controlled reentry into the ocean. This orbiting observatory sees the sky in gamma-ray photons - light so blue humans can't see it. These photons are blocked by the Earth's atmosphere from reaching the Earth's surface. Results from CGRO, pictured above, have shown the entire universe to be a violent and rapidly changing place - when viewed in gamma-rays. Astronomers using CGRO data continue to make monumental discoveries, including identifying mysterious gamma-ray bursts that uniquely illuminate the early universe, discovery of a whole new class of QSOs, and discovery of objects so strange that astronomers can't yet figure out what they are.

El Observatorio de Rayos Gamma Compton (CGRO, por sus siglas en inglés) fue el instrumento más masivo jamás lanzado por un transbordador espacial de la NASA en 1991, y continúa revolucionando la astronomía de rayos gamma. Antes de que el Compton pierda más giroscopios de estabilización, la NASA está considerando encender los cohetes a bordo para provocar una reentrada controlada sobre el océano. Este observatorio en órbita observa el cielo en fotones de rayos gamma, una luz tan energética que el ojo humano es incapaz de percibirla. Estos fotones son bloqueados por la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie de la Tierra. Los resultados obtenidos por el CGRO, mostrado en la imagen, han revelado que el universo entero es un lugar violento y en rápida transformación cuando se observa en rayos gamma. Los astrónomos que utilizan datos del CGRO continúan realizando descubrimientos monumentales, entre ellos la identificación de misteriosas destellos de rayos gamma que iluminan de manera singular el universo temprano, el descubrimiento de una clase completamente nueva de cuásares (QSOs), y el hallazgo de objetos tan extraños que los astrónomos aún no logran determinar qué son.