Impact craters are common on Earth's moon but on Jupiter's large ice moon Europa, they are very rare. Over time, both bodies have been subjected to an intense pounding by the solar system's formative debris, but geological activity on Europa's surface seems to have erased most of these impact scars. This false-color infrared image from the Galileo spacecraft's NIMS instrument shows a newly discovered crater on Europa as a light red ring feature near center surrounding a dark core. For scale, the dark core is about 29 kilometers in diameter. Only seven comparably large craters have now been identified on Europa's surface. Red colors in the image represent a relatively pure water ice composition while blue colors indicate that other minerals are present. The crater's central dark area may contain the remnants of the impacting body. The icy crust of Europa is of great interest, as evidence mounts that it covers an ocean of liquid water, possibly providing suitable conditions for life.
Los cráteres de impacto son comunes en la Luna de la Tierra, pero en Europa, la gran luna helada de Júpiter, son muy escasos. Con el paso del tiempo, ambos cuerpos han sido sometidos a un intenso bombardeo por los restos del proceso de formación del sistema solar; sin embargo, la actividad geológica en la superficie de Europa parece haber borrado la mayoría de estas cicatrices de impacto. Esta imagen infrarroja en falso color obtenida por el instrumento NIMS de la sonda espacial Galileo muestra un cráter recién descubierto en Europa como una característica anular de color rojo claro, visible cerca del centro de la imagen, rodeando un núcleo oscuro. A modo de referencia, el núcleo oscuro tiene aproximadamente 29 kilómetros de diámetro. Hasta ahora, solo se han identificado siete cráteres de dimensiones comparables en la superficie de Europa. Los colores rojos en la imagen representan una composición de hielo de agua relativamente puro, mientras que los colores azules indican la presencia de otros minerales. El área oscura central del cráter puede contener los restos del cuerpo que causó el impacto. La corteza helada de Europa es de gran interés científico, ya que cada vez son más las evidencias de que cubre un océano de agua líquida, lo que podría proporcionar condiciones adecuadas para la vida.