Scientists are melting holes in the bottom of the world. In fact, almost 100 holes melted near the South Pole are now being used as astronomical observatories. Astronomers with the IceCube Neutrino Observatory lowered into each vertical lake a long string knotted with basketball-sized light detectors. The water in each hole soon refreezes. The detectors attached to the strings are sensitive to blue light emitted in the surrounding clear ice. Such light is expected from ice collisions with high-energy neutrinos emitted by objects or explosions out in the universe. Late last year, the last of IceCube's 86 strings was lowered into the freezing abyss, pictured above, making IceCube the largest neutrino detector yet created. Data from a preliminary experiment, AMANDA, has already been used to create the first detailed map of the high-energy neutrino sky. Experimental goals of the newer IceCube include a search for cosmic sources of neutrinos, a search for neutrinos coincident with nearby supernova and distant gamma-ray bursts, and, if lucky, a probe of exotic physical concepts such as unseen spatial dimensions and faster-than-light travel.
Los científicos están fundiendo agujeros en el fondo del mundo. De hecho, casi 100 perforaciones realizadas cerca del Polo Sur se utilizan actualmente como observatorios astronómicos. Los astrónomos del Observatorio de Neutrinos IceCube introdujeron en cada uno de estos lagos verticales una larga cadena con detectores de luz del tamaño de balones de baloncesto. El agua en cada agujero se congela nuevamente poco después. Los detectores fijados a las cadenas son sensibles a la luz azul emitida en el hielo circundante, de gran transparencia. Se espera que dicha luz sea producida por colisiones en el hielo con neutrinos de alta energía emitidos por objetos o explosiones en el universo. A finales del año pasado, la última de las 86 cadenas de IceCube fue introducida en el abismo helado, tal como se muestra en la imagen, convirtiendo a IceCube en el detector de neutrinos más grande jamás construido. Los datos obtenidos de un experimento preliminar, AMANDA, ya han sido utilizados para crear el primer mapa detallado del cielo en neutrinos de alta energía. Entre los objetivos experimentales del más reciente IceCube se incluyen la búsqueda de fuentes cósmicas de neutrinos, la detección de neutrinos coincidentes con supernovas cercanas y destellos de rayos gamma distantes, y, si la suerte acompaña, la exploración de conceptos físicos exóticos como dimensiones espaciales no observadas y viajes más rápidos que la luz.