Do we all see the same Moon? Yes, but we all see it differently. One difference is the apparent location of the Moon against background stars -- an effect known as parallax. We humans use the parallax between our eyes to judge depth. To see lunar parallax, though, we need eyes placed at a much greater separations -- hundreds to thousands of kilometers apart. Another difference is that observers around the Earth all see a slightly different face of our spherical Moon -- an effect known as libration. The featured image is a composite of many views across the Earth, as submitted to APOD, of the total lunar eclipse of 2019 January 21. These images are projected against the same background stars to illustrate both effects. The accurate superposition of these images was made possible by a serendipitous meteorite impact on the Moon during the lunar eclipse, labeled here L1-21J -- guaranteeing that these submitted images were all taken within a split second. With the simultaneous observations made by independent amateur astronomers across the globe, a group of astronomers were able to use their citizen-science images to narrow down the location, orbit, and energy of this rare event.
¿Vemos todos la misma Luna? Sí, pero la vemos de manera diferente. Una diferencia es la aparente ubicación de la Luna contra las estrellas de fondo, un efecto conocido como paralaje. Los humanos usamos el paralaje entre nuestros ojos para juzgar la profundidad. Para observar el paralaje lunar, sin embargo, necesitamos ojos colocados a una separación mucho mayor, de cientos a miles de kilómetros. Otra diferencia es que los observadores en distintas partes de la Tierra ven una cara ligeramente diferente de nuestra Luna esférica, un efecto conocido como libración. La imagen destacada es un compuesto de muchas vistas de diferentes lugares de la Tierra, enviadas a APOD, del eclipse lunar total del 21 de enero de 2019. Estas imágenes se proyectan contra las mismas estrellas de fondo para ilustrar ambos efectos. La superposición precisa de estas imágenes fue posible gracias a un impacto fortuito de un meteorito en la Luna durante el eclipse lunar, etiquetado aquí como L1-21J, garantizando que todas las imágenes enviadas hayan sido tomadas dentro de una fracción de segundo. Con las observaciones simultáneas realizadas por astrónomos aficionados independientes de todo el mundo, un grupo de astrónomos pudo utilizar sus imágenes de ciencia ciudadana para delimitar con mayor precisión la ubicación, órbita y energía de este evento raro.