Space travel entered the age of the ion drive Saturday with the launch of Deep Space 1, a NASA mission designed primarily to test new technologies. Deep Space 1 is bound for asteroid 1992 KD in July 1999. Although the ion drive on Deep Space 1 provides acceleration much smaller than we feel toward Earth, it will gradually give the spacecraft the speed it needs to travel across our Solar System. The propulsion drive works by ionizing Xenon atoms with power provided by large panels that collect sunlight. As these ions are expelled by a strong electric field out the back, the spacecraft slowly gains speed. Pictured above, hot blue ions emerge from a prototype drive that was successfully tested last year at JPL.

La exploración espacial entró en la era del motor iónico el sábado con el lanzamiento de Deep Space 1, una misión de la NASA diseñada principalmente para probar nuevas tecnologías. Deep Space 1 tiene como destino el asteroide 1992 KD en julio de 1999. Aunque el motor iónico del Deep Space 1 proporciona una aceleración mucho menor que la que sentimos hacia la Tierra, gradualmente le otorgará a la nave la velocidad necesaria para viajar a través de nuestro Sistema Solar. El sistema de propulsión funciona ionizando átomos de xenón con energía suministrada por grandes paneles que recolectan la luz solar. A medida que estos iones son expulsados por un potente campo eléctrico hacia la parte trasera, la nave espacial gana velocidad progresivamente. En la imagen, iones azules incandescentes emergen de un prototipo del motor que fue probado con éxito el año pasado en el JPL.