Light from the stellar explosion that created this energized cosmic cloud was first seen on planet Earth in October 1604, a mere four hundred years ago. The supernova produced a bright new star in early 17th century skies within the constellation Ophiuchus. It was studied by astronomer Johannes Kepler and his contemporaries, with out the benefit of a telescope, as they searched for an explanation of the heavenly apparition. Armed with a modern understanding of stellar evolution, early 21st century astronomers continue to explore the expanding debris cloud, but can now use orbiting space telescopes to survey Kepler's supernova remnant (SNR) across the spectrum. In this tantalizing composite image, x-rays, visible light, and infrared radiation recorded by NASA's astrophysical observatories - the Chandra X-Ray Observatory, Hubble and Spitzer space telescopes - are combined to give a more comprehensive view of the still enigmatic supernova remnant. About 13,000 light years away, Kepler's supernova represents the most recent stellar explosion seen to occur within our Milky Way galaxy.

La luz de la explosión estelar que creó esta nube cósmica energizada fue observada por primera vez en el planeta Tierra en octubre de 1604, hace apenas cuatrocientos años. La supernova produjo una nueva estrella brillante en los cielos de principios del siglo XVII dentro de la constelación de Ofiuco. Fue estudiada por el astrónomo Johannes Kepler y sus contemporáneos, sin el beneficio de un telescopio, mientras buscaban una explicación para esta aparición celestial. Armados con una comprensión moderna de la evolución estelar, los astrónomos del siglo XXI continúan explorando la nube de escombros en expansión, pero ahora pueden utilizar telescopios espaciales orbitales para estudiar la remanente de supernova de Kepler (RSN) a través del espectro electromagnético. En esta cautivadora imagen compuesta, los rayos X, la luz visible y la radiación infrarroja registrados por los observatorios astrofísicos de la NASA —el Observatorio de Rayos X Chandra, los telescopios espaciales Hubble y Spitzer— se combinan para proporcionar una vista más completa de la remanente de supernova aún enigmática. A unos 13.000 años luz de distancia, la supernova de Kepler representa la explosión estelar más reciente observada que ocurre dentro de nuestra galaxia Vía Láctea.