Most Leonid meteoroids, the bits of comet debris which produce the annual Leonid meteor shower, range from a mere millimeter to a centimeter in diameter. Yet these cosmic grains of sand and gravel can put on quite a spectacular show. How can something so small generate so much light? The answer is their astronomical speed, as these particles enter Earth's atmosphere at around 71 kilometers per second. In the high-speed collisions with air molecules, electrons are stripped from atoms as meteroid material is blasted away. When the electrons recombine with the atoms, light is emitted. This dramatic example of a brilliant 1999 Leonid meteor was photographed while tracking the stars in partly foggy skies on November 18, from a location near Dagali, Norway. The two bright reddish-orange stars visible are the familiar giant stars Betelgeuse (left) and Aldebaran.

La mayoría de los meteoroides leónidos, los fragmentos de escombros cometarios que producen la lluvia anual de meteoros de las Leónidas, tienen diámetros que van desde apenas un milímetro hasta un centímetro. Sin embargo, estos granos cósmicos de arena y grava pueden ofrecer un espectáculo verdaderamente impresionante. ¿Cómo puede algo tan pequeño generar tanta luz? La respuesta radica en su velocidad astronómica: estas partículas penetran la atmósfera terrestre a aproximadamente 71 kilómetros por segundo. En las colisiones de alta velocidad con las moléculas del aire, los electrones son arrancados de los átomos a medida que el material del meteoroide es pulverizado. Cuando los electrones se recombinan con los átomos, se emite luz. Este dramático ejemplo de un brillante meteoro leónido de 1999 fue fotografiado mientras se rastreaban las estrellas en cielos parcialmente nublados por niebla el 18 de noviembre, desde una ubicación cercana a Dagali, Noruega. Las dos brillantes estrellas de color rojo-anaranjado visibles son las conocidas estrellas gigantes Betelgeuse (izquierda) y Aldebarán.