While stationed in central Africa in December 1944, Norman Appleton witnessed a meteor so bright he remembered it his entire life. Right before his eyes a tremendous smoking fireball streaked across the daytime sky. Years later, as an accomplished member of the Guild of Aviation Artists, he recorded his memories in the above painting. Tonight and tomorrow mark the peak of this year's Leonid meteor shower. Although any individual observer is unlikely to see a fireball as spectacular as this one, observers in dark locations might witness as many as hundreds of transient streaks of light emanating from the constellation of Leo across a morning moonlit sky.
Mientras estaba destinado en el África central en diciembre de 1944, Norman Appleton fue testigo de un meteoro tan brillante que lo recordó durante toda su vida. Ante sus propios ojos, una enorme bola de fuego humeante surcó el cielo diurno. Años más tarde, como destacado miembro del Guild of Aviation Artists, plasmó sus recuerdos en la pintura que se muestra arriba. Esta noche y mañana marcan el punto máximo de la lluvia de meteoros de las Leónidas de este año. Aunque es poco probable que un observador individual llegue a ver una bola de fuego tan espectacular como esta, los observadores en lugares oscuros podrían contemplar hasta cientos de fugaces destellos de luz emanando desde la constelación de Leo a través de un cielo matutino iluminado por la Luna.