Three years ago results were first presented indicating that most of the energy in our universe is not in stars or galaxies but is tied to space itself. In the language of cosmologists, a large cosmological constant is directly implied by new distant supernovae observations. Suggestions of a cosmological constant (lambda) are not new -- they have existed since the advent of modern relativistic cosmology. Such claims are not usually popular with astronomers, though, because lambda is so unlike known universe components, because lambda's value appears limited by other observations, and because less-strange cosmologies without lambda have previously done well in explaining the data. What is noteworthy here is the seemingly direct and reliable method of the observations and the good reputations of the scientists conducting the investigations. Over the past three years, two independent teams of astronomers have continued to accumulate data that appears to confirm the unsettling result. The above picture of a supernova that occurred in 1994 on the outskirts of a spiral galaxy was taken by one of these collaborations. Still, extraordinary claims require extraordinary evidence, and so cosmologists the world over continue to await more data and confirmation by independent methods.
Hace tres años se presentaron por primera vez resultados que indicaban que la mayor parte de la energía en nuestro universo no está en estrellas o galaxias, sino que está ligada al espacio mismo. En el lenguaje de los cosmólogos, una constante cosmológica grande se deduce directamente de nuevas observaciones de supernovas distantes. Las sugerencias de una constante cosmológica (lambda) no son nuevas; han existido desde el surgimiento de la cosmología relativista moderna. Sin embargo, tales afirmaciones no suelen ser populares entre los astrónomos, ya que lambda es tan distinto de los componentes conocidos del universo, ya que el valor de lambda parece estar limitado por otras observaciones, y porque cosmologías menos extrañas sin lambda han explicado bien los datos en el pasado. Lo notable aquí es el método aparentemente directo y confiable de las observaciones y la buena reputación de los científicos que llevaron a cabo las investigaciones. Durante los últimos tres años, dos equipos independientes de astrónomos han seguido acumulando datos que parecen confirmar este resultado inquietante. La imagen superior de una supernova que ocurrió en 1994 en los confines de una galaxia espiral fue tomada por una de estas colaboraciones. Aun así, las afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria, por lo que los cosmólogos de todo el mundo continúan esperando más datos y confirmación mediante métodos independientes.