As the twentieth century dawned a debate raged over whether the Milky Way was the entire universe. The 1920s brought observations of spiral-nebulae that housed familiar but faint variable stars, and hence placed these nebulae much farther than anything else ever found. The Milky Way, apparently, is itself a spiral nebula seen from the inside. Soon interstellar dust was identified as the opaque material that blocks our view of distant spiral arms, confirming that our Sun was well away from the center. As the twentieth century closes, galaxies are seen forming across the universe, and our Milky Way is referred to as a spiral galaxy quite similar to NGC 1288, as pictured above.

Al despuntar el siglo XX, un acalorado debate giraba en torno a si la Vía Láctea constituía el universo en su totalidad. La década de 1920 trajo consigo observaciones de nebulosas espirales que albergaban estrellas variables conocidas pero tenues, lo que situaba estas nebulosas a distancias mucho mayores que cualquier otro objeto descubierto hasta entonces. La Vía Láctea, al parecer, es en sí misma una nebulosa espiral vista desde su interior. Poco después, el polvo interestelar fue identificado como el material opaco que bloquea nuestra visión de los brazos espirales distantes, confirmando que nuestro Sol se encontraba bien alejado del centro. Al cerrarse el siglo XX, se observan galaxias en proceso de formación a lo largo y ancho del universo, y nuestra Vía Láctea es descrita como una galaxia espiral muy similar a NGC 1288, tal como se muestra en la imagen.