Thirteen years ago results were first presented indicating that most of the energy in our universe is not in stars or galaxies but is tied to space itself. In the language of cosmologists, a large cosmological constant is directly implied by new distant supernova observations. Suggestions of a cosmological constant (lambda) were not new -- they have existed since the advent of modern relativistic cosmology. Such claims were not usually popular with astronomers, though, because lambda is so unlike known universe components, because lambda's value appeared limited by other observations, and because less-strange cosmologies without lambda had previously done well in explaining the data. What is noteworthy here is the seemingly direct and reliable method of the observations and the good reputations of the scientists conducting the investigations. Over the past thirteen years, independent teams of astronomers have continued to accumulate data that appears to confirm the existence of dark energy and the unsettling result of a presently accelerating universe. This year, the team leaders were awarded the Nobel Prize in Physics for their work. The above picture of a supernova that occurred in 1994 on the outskirts of a spiral galaxy was taken by one of these collaborations.
Hace trece años se presentaron por primera vez resultados que indicaban que la mayor parte de la energía en nuestro universo no se encuentra en estrellas ni en galaxias, sino que está ligada al espacio mismo. En el lenguaje de los cosmólogos, una gran constante cosmológica está directamente implicada por nuevas observaciones de supernovas distantes. Las sugerencias de una constante cosmológica (lambda) no eran nuevas —existen desde el advenimiento de la cosmología relativista moderna—. Sin embargo, tales afirmaciones no solían ser bien recibidas por los astrónomos, porque lambda es muy diferente a los componentes conocidos del universo, porque el valor de lambda parecía estar limitado por otras observaciones, y porque cosmologías menos extrañas, sin lambda, habían explicado previamente los datos con éxito. Lo destacable aquí es el método aparentemente directo y confiable de las observaciones, así como la sólida reputación de los científicos que llevaron a cabo las investigaciones. A lo largo de los últimos trece años, equipos independientes de astrónomos han seguido acumulando datos que parecen confirmar la existencia de la energía oscura y el inquietante resultado de un universo que actualmente se expande de forma acelerada. Este año, los líderes de estos equipos fueron galardonados con el Premio Nobel de Física por su trabajo. La imagen anterior de una supernova que ocurrió en 1994 en las afueras de una galaxia espiral fue tomada por una de estas colaboraciones.